10 de julio, 2026
Cada segundo cuenta: capacitación que fortalece la respuesta para salvar vidas
Una emergencia cardíaca puede ocurrir en cualquier momento y lugar. En esos primeros minutos críticos, la preparación de quienes se encuentran presentes puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Con esa premisa, el Centro Vida de la Escuela de Sanidad de las Fuerzas Armadas desarrolló en el IMES una jornada de capacitación en Resucitación Cardíaca Básica (RCB), reafirmando su compromiso con la formación continua del personal militar y el fortalecimiento de sus capacidades para actuar con eficacia ante situaciones de emergencia.
La actividad estuvo a cargo de la Alférez (N) Karina Dávila y la Soldado 1ª Lorena Fernández, quienes guiaron una instancia de entrenamiento teórico - práctico orientada a la incorporación de habilidades que permitan responder con rapidez, seguridad y confianza frente a un paro cardíaco.
La capacitación se centró en la práctica sistemática de maniobras de reanimación cardíaca básica, recreando en equipos los escenarios similares a los que podrían presentarse en una situación real. El objetivo fue fortalecer el aprendizaje mediante el entrenamiento, comprendiendo que el tiempo, el orden de las acciones y la correcta ejecución de las maniobras son factores determinantes para aumentar las posibilidades de supervivencia.
En Uruguay, las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte. Según los Informes de Mortalidad por Enfermedades del Sistema Circulatorio del Ministerio de Salud Pública, se estima que alrededor de 25 personas fallecen diariamente, siendo la muerte súbita cardíaca una de las principales causas.
En tanto, el Centro Honorario para la Salud Cardiovascular señala que por cada minuto sin iniciar maniobras de reanimación cardíaca básica las probabilidades de supervivencia disminuyen aproximadamente un 10 %. En contrapartida, cuando un testigo inicia de inmediato el masaje cardíaco, las posibilidades de supervivencia pueden duplicarse y, si además se utiliza un Desfibrilador Externo Automático (DEA), pueden superar el 50 %.
En este sentido, la formación del personal militar trasciende el ámbito institucional. Quienes adquieren estas competencias no solo fortalecen la capacidad de respuesta de las Fuerzas Armadas, sino que también se convierten en potenciales primeros respondientes capaces de brindar asistencia inmediata en cualquier ámbito donde se encuentren.
Esta estrategia de salud pública se complementa con la Ley Nº 18.360 y el Decreto Nº 330/009, que establecen la obligatoriedad de contar con desfibriladores externos automáticos en espacios públicos y privados con alta concurrencia de personas, favoreciendo una respuesta temprana ante este tipo de emergencias.
La American Heart Association destaca que la denominada “cadena de supervivencia” comprende una secuencia de acciones esenciales: reconocer precozmente el paro cardíaco, activar el sistema de emergencias, iniciar la reanimación cardiopulmonar de forma inmediata, realizar una desfibrilación precoz cuando corresponda, brindar soporte vital avanzado y asegurar los cuidados posteriores al evento. Cada uno de estos eslabones resulta fundamental para mejorar el pronóstico del paciente.
A través de iniciativas como esta, el IMES continúa promoviendo una formación integral del personal militar, convencido de que el conocimiento, el entrenamiento y la preparación permanente constituyen herramientas esenciales para proteger la vida.